Si le decimos a alguien a cerrar los ojos y visualizar como piensa que es un alcohólico o drogadicto, las probabilidades son que no se va a imaginar a su vecino respetable, su madre cariñosa, o a su médico. Pero, los investigadores y los médicos advierten que incluso aquellas personas que parecen estar viviendo la vida ideal pueden tener un problema oculto. Aunque oculta, la adicción puede ser muy peligrosa para estas personas.

Casi cuatro millones de personas viven una vida secreta siendo adictas. Un estudio realizado en 2007 por el Instituto Nacional de Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA - Estados Unidos) afirma que de los alcohólicos, 19.5 por ciento son considerados alcohólicos "de buen funcionamiento". Ellos tienen carreras exitosas (generalmente altos empleos, bien remunerados), matrimonios felices, buenos hijos, buenas casas, y muchos amigos. Las bebidas sociales con socios de negocios o una copa en casa por la noche para aliviar el estrés del día pueden llevar lentamente al consumo de múltiples bebidas cada noche hasta que el individuo desarrolla una adicción sin darse cuenta.

¿Qué problema?

Un adicto que puede funcionar como cualquier otra persona, o incluso sobresalir en el trabajo y en otras actividades niega que tiene un problema. Dr. Mark Willenbring, ex director de la división de recuperación y tratamiento del NIAAA, dice que estos individuos no experimentan ninguna interferencia del alcohol con sus vidas. Aparte de una resaca, la adicción, no está interfiriendo con sus negocios o sus familias. ¿Cómo pueden tener un problema si no hay problemas en sus vidas? Willenbring dice que el adicto por lo general no puede comprender que hay un problema hasta que el consumo de alcohol finalmente comienza interrumpir las actividades del trabajo y las de la familia.

Pocos síntomas

Los adictos de buen funcionamiento ocultan sus problemas de abuso bien, pero hay algunos hábitos notables que estos individuos pueden mostrar a los que les rodean. Una creciente dependencia de alcohol puede hacer que el individuo empieza a saltarse tiempo normalmente utilizado para el trabajo u otras actividades y salir a tomar una copa, a faltar de reuniones, a perder su enfoque y a ser menos productivo. Los problemas físicos pueden incluir temblores o insomnio.

Sarah Allen Benton, un consejero de salud mental del Hospital McLean en Waltham, Massachusetts, y autor del libro "Understanding the High-Functioning Alcoholic" (Entendiendo al alcohólico de alto funcionamiento), está preocupada por el comportamiento peligroso al que el adicto puede ser víctima. Benton advierte que el alcohólico que no es consciente o está tratando de ocultar su adicción pueden ser más propenso a beber y conducir, participar en actividades sexuales de riesgo, etc.

Enfrentar los hechos

Para que una persona adicta de alto funcionamiento reconozca que tiene un problema con el consumo de alcohol o de drogas por lo general un evento traumático tiene que ocurrir. Algunos ven su problema después de ser encarcelados, perder sus trabajos, divorciarse, o al involucrarse en conductas potencialmente mortales. Muchas veces, estos eventos vienen demasiado tarde para que la persona pueda tirar fácilmente la botella. Una vez que se dan cuenta que han abusado de drogas o alcohol, están en tan profundo enganchados que no pueden dejar de consumir la sustancia sin ayuda profesional. Los que quieren buscar ayuda profesional, temen que no pueden tomarse tiempo libre del trabajo para la desintoxicación y rehabilitación y que todo el mundo va a saber sobre sus adicciones.

Es fácil que la vida se vuelva repentinamente inmanejable para un adicto de alto funcionamiento. Los amigos, familiares, médicos y psiquiatras pueden notar cambios sutiles en un individuo que pueden ayudar a esa persona a evitar una adicción. Las apariencias engañan. La conciencia es la clave. El alcohol y las drogas pueden afectar incluso a las personas más exitosas y estables, pero, con la intervención temprana, las personas pueden volver controlar sus vidas más responsable antes de que las sustancias comienzan a controlarlas.